domingo, 28 de noviembre de 2010

Ensayo sobre Etica

INSTITUTO LATINOAMERICANO DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA
_____________________________________________________________________

CENTRO DE ESTUDIOS EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS






MODULO DE INVESTIGACION


PRIMER PARCIAL 1

ENSAYO SOBRE la CONCIENCIA ÉTICA









Alumno: B. Maricruz Castañeda R.
Sede: UGM Campus Orizaba
Grupo: 01
Tutor@: Ma. Del rosario Frexas Flores















La conciencia ética en el ámbito familiar, profesional e investigativo
Por Maricruz Castañeda



“La ética es el arte de vivir bien y feliz”.
Henry More

“Toda nuestra dignidad estriba en el pensamiento. Esforcémonos, pues, por pensar bien: este es el principio de la ética.”
Pascal

“En términos legales, un hombre es culpable cuando viola los derechos de otros. En ética, lo es sólo con que piense hacerlo. “
Kant




Introducción

Ética. Sí, sí he escuchado esta palabra. Muchos adornan sus discursos
mencionándola una y otra vez, como para convencer de sus grandes dotes de elocuencia y civilidad. Por otro lado, asociamos la palabra con lo “bueno”, con algo que busca el “bien”. Pero, ¿realmente conocemos el significado de esta tan llevada y traída palabra? La palabra ética proviene de la palabra griega ethika de ethos que significa comportamiento o costumbre, es decir, conjunto de hábitos y maneras de ser del hombre, de acuerdo al Diccionario Filosófico de Pelayo García Sierra. Por otro lado, retomando las palabras de Henry More: “La ética es el arte de vivir bien y feliz”. Se podría decir que la ética es un conjunto de comportamientos y costumbres que me van a ayudar a ser y vivir feliz, dicho de una manera más coloquial. Y visto desde este punto de vista generalizado al bien vivir y al ser feliz, se aplicaría en consecuencia, en todos las áreas del ser humano: en lo social, en la política, en la vida cotidiana, profesional y laboral. En todos los ámbitos en donde intervenga la presencia del ser humano. Y siendo así, haré énfasis en la importancia de contemplar la ética en esta área de estudio que hoy nos ocupa: la investigación educativa.

El desarrollo de una investigación ética debe tener como fundamento la libertad, es decir, el investigador decide qué hacer o no hacer. “La libertad humana tiene que ir paralela con el sentido axiológico y el sentido de responsabilidad, de no ser así se convierte en libertinaje” . Sin embargo, como lo menciona la Dra Taus, esta libertad se puede ver amenazada por cinco obstáculos. Primero, la ignorancia, ausencia de conocimientos, es un obstáculo, porque para elegir hay que conocer; segundo, el miedo, es una perturbación emocional que impide a la persona responder, tercero, la cólera y otras pasiones y emociones que “nublan” el entendimiento. El siguiente es la violencia, fuerza imposible de resistir y por último, los desajustes psíquicos como la neurosis, debilitan la libertad porque las personas se sientes atadas a ciertos patrones de conducta provocando ansiedad y angustia.

La ética en la familia

El sentido de la ética es un hecho casi imperceptible que se manifiesta cotidianamente a lo largo de nuestro quehacer y vida diaria. Hablando en especial sobre tres ámbitos: familiar, profesional e investigativo. El grupo primario que nos da origen es la familia, dentro de la cual se originan los valores básicos que nos forman como seres para interactuar en una sociedad.


La ética en la profesión

Otro ámbito en el que se desarrolla el ser humano es el ambiente profesional, sobre el cual haremos algunas consideraciones con base en un artículo de Juan José Silva Camarena cuyo escrito gira en torno a la ética profesional. Hablando en primer lugar del concepto de ética, prosiguiendo con ética del trabajo y enseguida del la ética profesional, para terminar su análisis con la relación de éstos últimos. Para Silva Camarena el carácter ético es lo único que funciona como razón de ser de una genuina eficiencia en el quehacer de las profesiones y los oficios. Esclarece que la palabra profesar significa “declarar o enseñar en público”, y deriva del latín culto profiteri (cuyo participio es profesus), que quiere decir “declarar abiertamente”, “hacer profesión”, “confesar” . Continúa haciendo hincapié en las palabras “profesor” y “profesión” que provienen del mismo origen y sirven para hablar de “quien hace profesión de algo”. Así decimos que alguien “hizo profesión de fe…”, que “profesó en la universidad de…”, etcétera. Concluye diciendo que por un lado, un profesionista es el que declara públicamente, el que es un profesor, quien profesa una convicción; y por el otro, por la vía de la profesión, el profesional. Aclara: “el que es “un profesional” renuncia a sus intereses personales, cualesquiera que éstos sean, y “en cuerpo y alma” se pone al servicio de los intereses de su profesión, cuyo fundamento ético, asentado en la dignidad humana, impide tomar al hombre como un medio”. Y para terminar afirma: “es preciso distinguir entre ser profesional y ser profesionista (que en nuestros días casi siempre corresponde a poseer títulos y grados). La diferencia la establece, como hemos tratado de mostrarlo, distintas formas de compromiso del trabajador. Tener una profesión es mantener un compromiso con un determinado saber teórico y práctico y con los demás. Este compromiso con los demás es manifiestamente de carácter social, y se puede cumplir con el servicio social que ofrece la profesión. En cambio, ser profesional es algo que no sólo tiene que ver con habilidades o conocimientos y estudios realizados, sino también con una peculiar forma de responsabilidad: ser profesional en la realización de un trabajo significa que uno es capaz de mantener un compromiso más fuerte y firme con lo que hace, con la manera en que lo hace, que con cualquier otra cosa … El carácter ético del trabajo es lo que debe quedar en el primer plano de estas aclaraciones. La ética del trabajo, de cualquier forma de trabajo (un quehacer, una tarea, un oficio, el desempeño de una profesión,…), consiste simple y llanamente en hacer bien lo que se hace (independientemente de sueldos y ganancias, de premios y recompensas) .

Considero que la investigación es un trabajo y como tal, se le debe tratar, con responsabilidad y compromiso. Como simplemente lo enuncia Silva: “…es un compromiso ineludible con nosotros mismos de hacer bien las cosas”.
Morin y Soriano
Algo complejo eso de la ética, indudablemente. La ética es una actitud que permea todos los ámbitos del ser humano.
Y nuestro actuar diario no está exento de ello. De ahí la necesidad de procurar hábitos o costumbres “buenas”, que no contravengan los intereses de quienes nos rodean que afecten la convivencia armoniosa y cordial.
Algunas consecuencias de este “mal” proceder en el ámbito profesional, son evidenciadas por Rojas Soriano , quien da a conocer algunas acciones deshonestas por parte de algunos profesionistas. Soriano, sin embargo, alega que esta actitud no hace más que evidenciar la falta de una verdadera formación científica. Con lo cual yo estoy de acuerdo. Si existe una verdadera formación como científicos, difícilmente –aunque no imposible- caeremos en estas “tentaciones”. Vivir un proceso de aprendizaje como el estar estudiando una maestría como esta, por ejemplo, somete al estudiante a diversas experiencias de aprendizaje que van provocando en el aprendiz modificación e inclusive algunos cambios de paradigmas de sus saberes. .

Es muy fácil caer en esta tentación, y más actualmente por la naturaleza de disponibilidad y accesibilidad que proporciona la red informativa. Por ello es preciso fomentar la práctica del quehacer investigativo dentro del marco de la honestidad y la responsabilidad,

Morin, por su parte, también demuestra esta preocupación de comportamiento profesional ético, al proponer la práctica de la comprensión, entre otros saberes, como una finalidad de la educación del futuro . Y, ciertamente, como Morin menciona, es una ironía que en este mundo con una gran cantidad de artefactos y medios que sirven para la comunicación, no haya una comprensión real. Y concluye: “ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”.

Considero la lectura de ambos autores bastante importante. Ambos analizan perspectivas diferentes de un hecho trascendental en la vida del ser humano: el comportamiento ético. Soriano por su parte, evidencia las consecuencias reales de un hecho que parecería esporádico: el plagio intelectual o deshonestidad intelectual –como también lo llama. Por otro lado, Morin, aborda este tema desde la perspectiva de la comprensión como reguladora de la problemática de la enseñanza, vinculando el saber científico a la educación del futuro.
Para terminar
Promover este sentido de ética es una condición de vida, que podemos empezar a fomentar desde el seno de nuestra familia, en la intimidad de nuestro hogar, con pequeñas acciones de honestidad y compromiso, como por ejemplo, actos de unión familiar, de respeto mutuo, de la importancia de terminar lo que se empieza, como los trabajos escolares y los mismos estudios.
En el ámbito escolar la tarea no es menos complicada. Se puede empezar, sin embargo, con pequeñas acciones, como acertadamente menciona la doctora Galván en la telesesión. Por ejemplo, los profesores podemos comenzar con realizar en tiempo y forma los cronogramas y planes de clase. Aunque somos los expertos en los contenidos de nuestras asignaturas, creo necesario revisar los contenidos que serán impartidos por día, semana o parciales, para evitarnos situaciones embarazosas, que no evidenciaran la falta de conocimiento, sino el exceso de confianza.
En cuanto a la labor investigativa, este es buen momento, como alumno principiante de la maestría en la investigación, hacer conciencia de respetar las ideas de los demás puesto que es un trabajo intelectual que se debe reconocer y dar crédito, acostumbrándonos a mencionar las fuentes con las que complementamos nuestros trabajo investigativo,



Referencias

• Corominas, Juan, Diccionario etimológico de la lengua Castellana, Gredos, Madrid, 1963
• Morin, Edgar. “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”. Correo de la UNESCO, 1999.
• Rojas Soriano, Raúl. “Formación de Investigadores Educativos”. Edit. Plaza y Valdéz, México, 1992.
• Silva C, Juan J. ¿Qué es eso de la ética?. Contaduría y Administración, 205, México, 2002.
• Taus, R. Guanina. Creación de Infraestructura ética. España, 2005. Recuperado el viernes 13 de agosto de 2010:
http://www.adhis.org/documentos/Documento8.pdf

No hay comentarios:

Publicar un comentario